jueves 20 de noviembre de 2008

Lo hicieron, aunque no sabían que podían hacerlo, por José Carlos Gª Fajardo


“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón”, en palabras de Fito Páez. Se extiende una especie de pesimismo, pasotismo, egoísmo individualista que más bien tiene que ver con la resignación. Y es preciso llamar a las cosas por su nombre. Al que roba hay que llamarle ladrón y llevarlo a los tribunales; al que miente, mentiroso; al que explota, explotador, y así sucesivamente. Pero protestar aportando, en lo posible, propuestas alternativas nacidas de la reflexión, del conocimiento, de la pasión por la justicia y por la solidaridad. Porque “Otro mundo, mejor y más solidario, es posible” porque es necesario. Todo lo necesario tiene que ser posible, si no se trataría de una quimera, fantasía o necedad.

Para ello tenemos que “Pasar la palabra” cuando leemos o escuchamos algo interesante, valiente y esperanzador. No podemos abortar los ideales por temor a no poder alcanzarlos. Mal punto de partida. Todo lo grande de este mundo se ha llevado a la práctica porque alguien lo imaginó primero, lo interiorizó y lo hizo suyo. No vale escudarse en que “yo no sé hablar”, “no estoy preparado”, “nadie me va a escuchar”. Tú pasa la palabra, difunde las ideas, proyectos y propuestas de quienes te conmuevan y te parezcan sensatos, creíbles, y arriesgados. Tenemos que esquivar los peligros o superarlos y asumir los riesgos como auténticos desafíos, como oportunidades. Mi experiencia me ha demostrado que nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. Es preciso convencerse de que no hay que esperar a ser bueno, para hacer cosas buenas. Gran parte de las personas respetables y admirables que conozco nunca hubieran comenzado. Porque no se trata de lo que hagamos sino de cómo lo hagamos. Poner el corazón y hasta la vida en aquello que admiramos, amamos y anhelamos. Siempre habrá un puesto para mí, así como soy, sin cambiar sino asumiendo mi realidad. De esta forma, los marginados y los excluidos se pueden identificar con nosotros con menos dificultad.

No podemos esperar a que nos ocurra algo extraordinario si no lo “descubrimos” en todo lo ordinario que nos sucede. Al llegar a esta altura de mi vida, he comprobado que la virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer. Ni se trata de empeñarse en hacer cosas buenas. Los sabios, los auténticos líderes, los santos, los maestros no hacen cosas buenas. Bueno es lo que hace el sabio, el santo, el maestro. Cuando come, come; cuando bebe, bebe; cuando duerme, duerme. Las cosas fueron primero, su para qué después. (autentikós, el que tiene autoridad y esta deriva de augere, promocionar, pues tiene autoridad sobre alguien el que lo promueve, Por tanto, auténtico es el que tiene las riendas de su ser, posee iniciativa y no nos falla porque es coherente y nos enriquece con su modo de ser estable y sincero, con palabras de A. Quintás

Así, en cualquier estadio de nuestro vivir podemos caer en la cuenta de que, así como somos, somos necesarios. No se trata de cuanto más, mejor; sino de cuanto mejor, más. Y todo lo que se hace desde el corazón, reforzado por la mente, es bueno y se difunde por sí mismo.

Anteayer di una conferencia en la universidad de Salamanca. Quien la organizó se ocupó en convocar al mayor número de medios de comunicación, prensa, radio y televisiones. Entrevistas de 20 minutos en cuatro emisoras y en directo; dos entrevistas de quince minutos para dos televisiones; y desde días antes, entrevistas en periódicos, y, al día siguiente de la conferencia, aparecían comentarios y fotos en otros periódicos; y este domingo saldrá una entrevista a doble página en el diario más importante de la ciudad.

¿Qué importa el número de personas que hayan podido acudir a la conferencia a las 12 de la mañana y en el alejado campus universitario? Todo lo que han difundido los medios y por Internet es tan eficaz o más que la presencia personal.

Al día siguiente me escribió la persona que arregló todo en silencio: “Gracias profesor. Quién pudiera hablar como usted”. Y yo le respondí “sin ti, nada hubiera sido posible. ¿Te das cuenta de todo lo que ha ocurrido? El escrito que me has enviado, lo reenvié a mi cadena de amigos, y estos los reenviaron a los suyos, lo he colgado en mi blog y otros colgaron sus post”. Esta es la red de redes, sabernos necesarios y aceptados y acogidos y queridos y respetados. Nadie sabe de lo que es capaz, hasta que se pone a hacerlo.

Eso es auténtico periodismo: provocar, escuchar, mirar y saber contarlo.

José Carlos Garcia Fajardo. Profesor Emérito de la UCM, Director del Centro de Colaboraciones Solidarias
Fuente: Blog de José Carlos Gª Fajardo

miércoles 19 de noviembre de 2008

El derecho a la vivienda, por Gerardo Pisarello y Jaume Asens


Hace poco más de un año y medio, el Relator Especial de la ONU para el derecho a una vivienda digna vino a España en visita oficial. Su objetivo era evaluar el grado de adecuación de la situación habitacional a las declaraciones y pactos internacionales de derechos humanos. Sus conclusiones fueron demoledoras: de los países de la Unión Europea, España era el que más construía, el que más viviendas vacías tenía y el que menos vivienda asequible ponía a disposición de la población.

Naturalmente, este panorama no podía atribuirse al azar o a alguna misteriosa conjura divina. Los enormes costes sociales y ambientales del modelo urbanístico e inmobiliario español, su nervio especulativo, estaban estrechamente imbricados en políticas públicas concretas diseñadas a lo largo de los años ochenta y noventa. Estas políticas habían girado en torno a obsesiones claramente identificables: la consideración de la propiedad privada como régimen principal de acceso a la tenencia de vivienda; la progresiva liberalización del suelo y la privatización, en general, del régimen urbanístico e inmobiliario.

Si las obsesiones de este antimodelo, comparadas con el panorama europeo, podían considerarse singularmente españolas, sus consecuencias también lo eran. Así quedaba descrito en el Informe del Relator de la ONU y así lo aceptaron, aunque con la boca pequeña, diferentes organismos públicos. De hecho, la constatación de la gravedad de la situación condujo a varias comunidades autónomas, y al Estado central más tarde, a aprobar una serie de medidas que pretendían inscribirse en un horizonte urbanístico diferente. Las leyes de suelo vascas, las leyes catalanas de barrios y del derecho a la vivienda, o la nueva ley estatal del suelo, reflejaban un propósito de enmienda y la asunción del estrepitoso fracaso de la gestión neoliberal de la vivienda y del territorio.

Pasados algunos años, sin embargo, las expectativas generadas, salvo honrosas excepciones, han quedado insatisfechas. El desarrollo de las previsiones normativas más garantistas ha sido insuficiente, cuando no de una exasperante lentitud. Las exiguas y muchas veces discrecionales ayudas en materia de vivienda distan mucho de lo que debería ser un servicio público orientado a garantizar un auténtico derecho, como la salud o la educación. Mientras, la consideración de la vivienda como un bien de inversión, como motor de la economía y alimento de las arcas públicas, ha continuado siendo el eje de la política estatal y de la mayoría de las comunidades autónomas.

La reciente crisis financiera e inmobiliaria ha hecho más evidente, si se quiere, la escasa incidencia de estas políticas públicas en la realidad cotidiana. A las miles de personas que no podían acceder a una vivienda digna en el mercado de alquiler se suman ahora las miles de familias –muchas de ellas inmigrantes– que han perdido su casa o que corren el riesgo de perderla a causa de hipotecas que se han tornado impagables.

En la línea de sus homólogos europeos, el gobierno español ha respondido a la nueva situación anteponiendo los intereses de los señores del mercado a los de los ciudadanos de a pie y los colectivos más vulnerables. Casi una tercera parte del presupuesto público se destinará a empresas e instituciones financieras que en muchos casos, además de enriquecerse, han tenido una responsabilidad inocultable en la actual crisis. Ni las condiciones de las ayudas ni las obligaciones asumidas por los destinatarios han quedado claras.

La voluntad política exhibida para socorrer a quienes han urdido esta trama especulativa ha sido mucho más decidida que la desplegada para rescatar a las familias que corren el riesgo de quedar sin techo o que siguen sin poder pagárselo en el mercado. Medidas como la moratoria en el pago de las hipotecas o en el uso de las cuentas de ahorro vivienda benefician más a los propios bancos que a los colectivos con recursos más modestos. El colmo de los despropósitos es el reciente anteproyecto de ley estatal que pretende favorecer el acceso al alquiler… ¡facilitando el desahucio de los arrendatarios más vulnerables!

Es precisamente en contextos críticos como el actual cuando los poderes públicos deberían demostrar su compromiso, no con los privilegios de unos pocos sino con los derechos de todos los habitantes, comenzando por el elemental derecho de todos a una vivienda adecuada y a una existencia digna. Nada de ello se conseguirá mediante “estímulos” a los grandes propietarios y constructores o insuflando aires a un sistema financiero que agoniza fruto de su propia desmesura. Por el contrario, hoy más que nunca, hace falta determinación para cambiar el rumbo de raíz: poniendo límites a los precios abusivos del mercado privado de alquiler, creando con lo ya construido un parque de vivienda pública asequible, suficiente y de calidad y sometiendo el sistema financiero a estrictos controles democráticos que permitan trascender, en definitiva, la gestión neoliberal y productivista del territorio. Esta determinación se podrá tener o no. Pero hay que saber que en ello se juega la credibilidad de las instituciones frente a una ciudadanía cuya paciencia no debería presumirse infinita.

Gerardo Pisarello es profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Barcelona
Jaume Asens es vocal de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona

Fuente: Periódico Público. Ilustración de Mikel Casal

Innovar contra la crisis, por Marc Vidal

Hace unos meses pude asistir a una charla de Tim Harford sobre nueva economía. El autor de “El economista camuflado” y de “La lógica oculta de la vida”, hizo referencia a una de las etapas de la historia más interesantes en términos de innovación tecnológica, la revolución industrial. De hecho durante esa sesión especifica para investigadores de la economía de redes, nos explicó una de sus últimas deducciones. A través de la observación, Harford descubre una lógica inédita en la invención de la máquina automatizada.

En lugar de indicar un cambio que hiciera eficientes los sistemas de producción y la reducción de costes, él ataca el asunto concreto que explica el propio ejercicio de innovar en maquinaria durante la era industrial. La realidad era mucho más triste. En la época, Inglaterra tenía el coste de mano de obra más alto de Europa, de modo que era incapaz de competir con las empresas extranjeras y le impedía tener un crecimiento económico razonable. Esa necesidad obligo a pensar. Ese pensamiento acunó una nueva fórmula productiva y con ella un nuevo sistema económico, social e incluso político. Podemos extrapolar esta idea de la necesidad que obliga al hombre a innovar.

La crisis se está desplegando con severidad, la recesión es inevitable y a la vuelta de la esquina está la más temible de las situaciones, la deflación y con ella la parada técnica de la economía.
Ahora que el dinero es un bien natural y no un elemento práctico para la compra, el valor ya no se da por el interés de las cosas si no por la producción de las mismas. El sentido del patrimonio ha cambiado y con ello el paradigma económico también cambiará. Esa crisis sistémica es la mayor de las oportunidades que hemos tenido en los últimos dos siglos para establecer nuevos modelos de negocio, nuevos sistemas de relación financiera, nuevos vínculos entre empresa y gobierno, nuevas estrategias mucho más justas y, en definitiva, una nueva generación de ideas que fuercen los cambios imprescindibles que este mundo precisa.

Obviamente esto no deja de ser un deseo, pero nunca habíamos estado tan cerca de lo inevitable. Se pongan como se pongan en Washington, en Madrid o en Tombuctú, las medidas adoptadas en los últimos días, los rescates de los últimos meses y los llantos de las próximas semanas, no van a ser más que fotografías con tono sepia, lo bueno está por diseñarse, las respuestas por encontrarse y el camino por trazar. Confio todavía que seremos capaces, como sociedad civil o como clase emprendedora, pero aun quedan opciones. Al que me llame pesimista lo acribillo a ideas, al que me llame optimista lo silencio eternamente con datos objetivos que cada vez nos tocan a más gente y de más cerca. Hoy lo explicaré en el Nodus.

Fuente: Blog del economista Marc Vidal
Ver definición de deflación en Wikipedia

lunes 17 de noviembre de 2008

"La ciudadanía debe decir cómo quiere cambiar el sistema"

Fuente: Entrevista de Magda Bandera hoy en el periódico Público

Enric Duran. Líder de movimientos sociales. Cree que la reunión del G-20 no ha servido porque el capitalismo no se ha tocado


Escondido en algún lugar del planeta, el denominado Robin Hood de los bancos ha seguido la reunión del G-20 desde el ordenador con el que responde a Público. Enric Duran, nacido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) hace 32 años, se adelantó una semanas al debate sobre la necesidad de controlar la banca con un ejemplo práctico. En septiembre hizo público cómo había logrado 492.000 euros en créditos a pesar de no tener avales, sólo a base de fingir una nómina y realizar transferencias periódicas a sus cuentas.

Su objetivo era usar el dinero para financiar a colectivos sociales y publicar Crisis, una revista en la que explica el modo en que "la banca usa su privilegio para crear dinero de la nada, para especular con las necesidades básicas de la gente y promover el endeudamiento". Mientras espera que las 18 denuncias presentadas contra él no prosperen, celebra que su iniciativa haya animado a otros colectivos a "construir alternativas sociales al modelo capitalista". Desde la semana pasada, promueve una huelga de usuarios de banca (www.17-s.info).

¿Cómo valora la reunión del G-20?

Es más de lo mismo. Dicen que con los acuerdos que han tomado van a parar la crisis y que han dado respuestas estructurales para que algo así no vuelva a suceder, pero mienten a conciencia. No se han tocado los fundamentos del capitalismo. Se mantiene las principales líneas del neoliberalismo, el sistema financiero, el libre mercado, el crecimiento económico como fin, los paraísos fiscales… El único cambio significativo es el reequilibrio de poder que implica que países emergentes participen en las decisiones a través del G-20.

¿Y las promesas de control y transparencia?

Ofrecen lo que algunos países ya están haciendo o no deberían de haber dejado de hacer. Mienten al prometer transparencia mientras, como Zapatero, permiten a los bancos mantener el anonimato en las operaciones de rescate a las que se acojan.

¿Qué implica que la presunta "refundación" del capitalismo la diseñen sólo políticos y banqueros?


Lo de refundar el capitalismo fue sólo un titular mediático de Sarkozy. En realidad, en lo que coinciden los países del G-20 es en coordinarse para parar la crisis y adoptar medidas para impedir un nuevo casino financiero. Además, el modo de plantear la "refundación" es antidemocrático. Ninguno de los políticos incluyó las medidas propuestas en Washington en su programa electoral y no han sugerido referéndums para pedir a la ciudadanía su opinión ante una situación excepcional.

¿Cómo debería reformarse el capitalismo?

Debemos afrontar mucho más que una crisis económica, está en juego el futuro de la humanidad y del planeta. Es vital cambiar hacia una forma de vida sostenible y el destino de ese proceso no es compatible con el capitalismo. Durante la transición hacia el nuevo paradigma, deberíamos nacionalizar el sistema financiero y lograr que la actividad económica vuelva a ser cada vez más local. Se trata de salir progresivamente de la globalización de los mercados.

¿Cuál debe ser el papel de la ciudadanía?

Debemos ser conscientes del poder que tenemos si nos unimos. Movilizarnos en la calle es un buen camino, nos permite encontrarnos, pero debemos llevar esa acción colectiva hacia lo más básico: ayudarnos para alojarnos, trabajar, comer, aprender, etc... Es necesario rehacer las relaciones comunitarias. La mayor parte del cambio hacia otra sociedad está en nuestras manos.

¿La indignación de algunos ciudadanos al ver las ayudas a la banca puede incitarles a movilizarse?

Esta claro que sí. Ahora los políticos están empezando a hablar de medidas orientadas a ayudar a la gente común. El objetivo es mantenernos ligados a los bancos y conservar la paz social. Quieren que todo siga igual ante el miedo a las movilizaciones sociales.

¿Qué deberían haber hecho los gobiernos ante la crisis?


Dejar que quebraran una parte de los bancos y nacionalizar los más importantes, y a partir de ahí transformar el sistema financiero. Convertir los pisos hipotecados en suelo público y asegurar que nadie pierde la casa ni sus ahorros básicos. Apoyar a las empresas necesarias para el proceso de transición hacia un sistema sostenible, como las que benefician al medio ambiente. Y si cierran empresas de coches, ayudar a los trabajadores a montar cooperativas que construyan transporte público, por ejemplo.

¿Se puede vivir sin la banca tradicional?


A corto plazo existen alternativas de banca ética donde abrir una cuenta y domiciliar la nómina. También hay opciones de inversión y ahorro, social y ecológicamente adecuadas. A medio plazo, habría que crear cooperativas financieras de ámbito local para ayudar a la gente a sacar adelante sus proyectos productivos. A largo plazo, debería construirse un sistema financiero justo y adecuado a las necesidades de la gente y del planeta, donde el dinero ya no sea una forma de acumulación de poder y riqueza, sino una herramienta para vivir mejor.

Fuente: Entrevista de Magda Bandera hoy en el periódico Público

Parches al reventón, por José Manuel Naredo

La cumbre del G-20 se ha orientado más a paliar la crisis actual que a atajar sus causas más profundas. Pero, ¿son acertados los remedios propuestos? ¿Se ha dado algún paso hacia reformas de fondo? Creo que los remedios han de estar relacionados con el diagnóstico de la crisis y observo que se producen a la vez errores de diagnóstico y de tratamiento.

El hecho de que la crisis actual se evidenciara a raíz de la explosión, en agosto de 2007, del mercado de hipotecas de alto riesgo estadounidenses llamadas subprime y de sus productos estructurados, induce a responsabilizarlos de la crisis. Pero, ¿cómo un área de negocio tan pequeña dentro del mundo financiero puede haber generado una convulsión tan grande? Las hipotecas subprime y sus derivados no causaron por si solos este embrollo. Hay que reconocer que fue una mezcla explosiva de desregulación y relajación de la disciplina monetaria lo que posibilitó tanto la enorme expansión de créditos y depósitos a tipos anormalmente bajos como el despliegue de otras cadenas más amplias de creación de activos y pasivos financieros que se apoyan mutuamente en los balances de las empresas, aportando un ingrediente fundamental a la actual creación monetaria globalizada. Esta gran liquidez barata alimentó la burbuja inmobiliario-financiera y el espectacular endeudamiento de los hogares, generando una dinámica financiera insostenible que se acabó rompiendo por el eslabón más débil de las subprime. La gravedad de la crisis denota que éstas fueron la punta del iceberg de una podredumbre generalizada que habrá que sanear.

Ese saneamiento plantea la necesidad de reestructurar y renegociar un volumen importante de activos inflados o de mala calidad. Para ello habrá que tomar en serio el problema y crear los instrumentos –sociedades de rescate, de recapitalización, criterios de valoración de las innovaciones financieras– necesarios para evitar la discrecionalidad y la opacidad que han sido habituales en las operaciones de salvamento. También habrá que acordar y hacer explícita y transparente la intervención del Estado en el reparto de las pérdidas.

Resulta inquietante que la primera y más sólida propuesta de la cumbre apunte a apoyar la recuperación con potentes estímulos fiscales y monetarios, antes de preocuparse de sanear la situación. Estos estímulos pueden beneficiar a los inversores y/o prestatarios más imprudentes, evitando que el precio de los activos sobrevaluados baje lo que debiera y, por ende, desplazando los desequilibrios e incertidumbres hacia el futuro. A la postre, estas inyecciones que fuerzan a la economía a repuntar sin haber saneado sus cimientos contribuyen a encadenar burbujas.

En lo que concierne a las medidas sistémicas, se plantea reforzar el control y la transparencia de las entidades, los productos y los mercados financieros, como si de descubrir la pólvora se tratara, cuando debería hablarse de cumplir el Acuerdo de Basilea II y sus actualizaciones. Estos ya venían proponiendo de forma bastante matizada ese control, abarcando las llamadas operaciones fuera de balance e, incluso, el peligro que entraña la exposición de diversas entidades a un mismo riesgo –como puede ser el pinchazo de la burbuja inmobiliaria– no contemplado en nuestra normativa. La falta de concreciones como estas, unida a la indecisión sobre los paraísos fiscales, otorga al discurso de la cumbre, respecto a las medidas de fondo, un tono más ceremonial que eficaz.


José Manuel Naredo es economista y estadístico
Fuente: Periódico Público

Obama: la realización del sueño de Luther King, por Leonardo Boff

La elección del afroamericano Barack Hussein Obama para la presidencia de Estados Unidos realiza el sueño de Luther King: el sueño de «que un día las personas sean juzgadas no por el color de su piel, sino por la fuerza de su carácter». Todo parece indicar que se ha iniciado, en la política, un tiempo pos-racista, pues tanto los electores como el candidato no repararon en el color de la piel sino en la persona y en sus ideas.

Esta elección señala también el fin de la era de los fundamentalismos: del mercado, iniciado por Tatcher y Reagan, responsable de la actual crisis económico-financiera. Y del fundamentalismo político-religioso, que alimentó la concepción imperial y belicosa de la política externa de ese país. Bush y Reagan creían en el Armagedón y en el «Destino manifiesto», es decir, en la excepcionalidad conferida por Dios a Estados Unidos con la misión de llevar a todo el mundo los valores de la sociedad estadounidense de cariz capitalista e individualista. Esto se llevaba a cabo por todos los medios, inclusive con conspiraciones, golpes de estado articulados por la CIA y guerras «humanitarias». Esa idea de misión explica la arrogancia de los presidentes, bien expresada en una frase del candidato McCain: «Estados Unidos es el faro y el líder del mundo. Podemos actuar como bien entendamos: al final somos el único poder de la Tierra. Los enemigos de ayer y de hoy han de temer nuestro garrote».

Bush creó el terrorismo de estado, constituyéndose en el mayor peligro para la humanidad. No hay que sorprenderse de que haya llevado a una amplia desmoralización a su país, incluso a un antiamericanismo generalizado en el mundo. Esta actitud parece haber sido superada con Obama. A la estrategia de la guerra y del intervencionismo, él opone la del diálogo abierto con todos, hasta con los talibanes. Enfatizó: «En primer lugar es necesario dialogar, la salida es una amplia negociación y no sólo ataques aéreos y matanza de civiles». Está convencido de que Estado Unidos no merece ganar la guerra de Irak porque está asentada sobre una mentira y por eso es injustificable.

Sobre todo ha sabido captar lo que estaba latente en la sociedad, especialmente en los jóvenes: la necesidad de un cambio. «Change», cambio, fue la gran «palabra generadora». Suscitó esperanza y autoestima: «sí podemos». Atrajo la atención hacia el futuro, hacia las oportunidades nuevas que se están diseñando y no hacia la continuidad del pasado y del presente desolador. Con esto habló a lo profundo de las personas y las movilizó para dar un salto absolutamente inesperado y nuevo: elegir a un negro, representante de una tragedia humana que avergüenza la historia americana, por lo demás con brillantes páginas de libertad, de creatividad, de democracia, de ciencia, de técnica y artes, que la ennoblecen. Obama dejó claro que la fuerza real de Estados Unidos no reside en las armas sino en estos valores morales y en el potencial de esperanza que hay en el pueblo.

La elección de Obama parece tener algo de providencial, como si fuera un gesto de compasión divina para con la humanidad. Vivimos tiempos dramáticos con grandes crisis: la ecológica, la climática, la alimentaria, la energética y la económica. El arsenal conceptual y práctico disponible no favorece condiciones para forjar una salida liberadora. Necesitamos un cambio, un nuevo horizonte utópico, de valor para inventar nuevos caminos. Es necesaria una figura carismática que inspire confianza, seguridad, serenidad para enfrentarse a estos cataclismos y galvanice a las personas para un nuevo ensayo de convivencia, un modo diferente de arquitecturar la economía, y que monte un tipo de globalización pluripolar que respete las diferencias y pueda incluir a todos en un mismo destino, juntamente con la Casa Común, la Tierra.

Barack Obama llena estas exigencias de carisma. Si es realmente profunda, la esperanza creará su camino entre los escollos y las ruinas del viejo orden.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño

sábado 15 de noviembre de 2008

Grandes crisis, grandes oportunidades, por Federico Mayor Zaragoza


La crisis puede ser la salvación (F. Hölderlin)

No es sólo un inmenso andamiaje económico lo que se desmorona, sino una concepción del poder, de sus bases ideológicas. Es necesario tener en cuenta todas las dimensiones de este derrumbe para reconstruir con otros materiales. Y, sobre todo, reponer en el eje mismo de la acción pública los principios democráticos que, en un error histórico, se sustituyeron indebidamente por las leyes del mercado.

Aprovechar las crisis para el cambio de rumbo y de destino: que no desoigan ni ridiculicen las propuestas de cambio los mismos que desoyeron y ridiculizaron las recomendaciones que les hacíamos, desde principios de la década de los noventa, convencidos de que un sistema económico guiado por los intereses mercantiles en lugar de por la justicia está abocado al desastre. Ahora, que no juzguen quienes deberían ser juzgados. Han sido "rescatados" por el Estado y quedan desautorizados para opinar sobre unas propuestas que pretenden el "rescate" de la gente. Que callen ahora quienes -como el Banco Mundial, el FMI y la OMC- no levantaron la voz cuando debían.

Después de la "burbuja tecnológica" de los años noventa, la "burbuja inmobiliaria". Durante todo este tiempo en que los "fondos soberanos" estaban vedados a los países dentro del "sistema globalizante", los que se hallaban fuera del mismo han acumulado inmensos capitales, sin tener en cuenta en muchos casos las condiciones laborales ni los derechos humanos.

Es una crisis del capitalismo y no en el capitalismo, como pretenden, para continuar después su desbocada carrera, los más fervientes defensores de la economía de mercado que, por la ausencia de valores y de pautas de buen gobierno, ha fracasado estrepitosamente. Conviene, sobre todo, no volver a un "nuevo capitalismo", sino promover un nuevo sistema económico mundial basado en la justicia y regulado por instituciones integradas en unas Naciones Unidas completamente reformadas, quizás refundadas, que dispongan de los recursos personales, técnicos y económicos que les permitan actuar eficazmente y aplicar a los transgresores todo el peso de la ley.

Se ha hablado últimamente de la necesidad de reformar urgentemente el FMI, cuando lo que hay que reformar es el sistema de Naciones Unidas en su conjunto, empezando por la inclusión en el mismo del FMI y el Banco Mundial, así como de la Organización Mundial del Comercio, para que se reafirme en su misión inicial, nunca cumplida: "Evitar la guerra", es decir, construir la paz, en favor de las "generaciones venideras".

La ONU, la Unesco -para que no volvamos a la paz de la seguridad en lugar de la seguridad de la paz- todos tienen que reformarse y reforzarse teniendo en cuenta su mandato original. Lo cierto es que se ha intentado desprestigiar y desautorizar a las Naciones Unidas y a las instituciones que la integran.

Sólo con una autoridad supranacional adecuada podrá tener lugar la regulación de los mercados. Y la eliminación inmediata de los paraísos fiscales, con los que los tráficos de drogas, armas, patentes, capitales y personas podrán también desaparecer. Ha quedado claro que los mercados no se "autorregulan", sino que favorecen en el espacio supranacional, totalmente impunes, todo tipo de transgresiones y de mafias.

A escala nacional, es necesario que se establezcan rápidamente pactos entre los Gobiernos, los partidos, los representantes sindicales y empresariales (son un buen ejemplo los Pactos de la Moncloa) para que los beneficios de los avales financieros se hagan sentir rápidamente en la sociedad.

Algunas medidas que deberían adoptarse rápidamente:

- Realizar grandes inversiones públicas.

- Facilitar y regular la financiación de y desde la ciudad, imprescindible para la promoción del empleo, de la actividad mercantil e industrial, especialmente de las pymes.

- Igual que se han encontrado fondos cuantiosos para el rescate de las instituciones financieras, ahora deben ser "rescatados" los ciudadanos: 1) con prestaciones familiares (la "bolsa familia-escuela" de Brasi, iniciada en algunas comunidades autónomas de España, es un excelente modelo); 2) prestaciones a los desempleados (con medidas como la "renta básica de ciudadanía", principio general que se podría iniciar atendiendo de este modo en primer lugar a los desempleados); 3) prestaciones a quienes pretenden poner en marcha un negocio o actividad mercantil; 4) prestaciones asimismo a todos los que, con un poco de ayuda, pueden seguir con sus hipotecas renegociadas para financiar sus viviendas; 5) la realidad no puede transformarse en profundidad si no se la conoce en profundidad: en consecuencia, fomento decidido de la I+D+i, con decidida colaboración de las empresas y de los fondos propios de la UE.

A escala internacional, algunas iniciativas que se podrían adoptar de forma inmediata:

- Se dispondrá de los fondos necesarios para procurar la alimentación a escala mundial y la lucha contra el sida.

- Se activarán también los Objetivos del Milenio, especialmente la lucha contra la pobreza, redefiniendo plazos y cantidades y otorgando, por fin, las ayudas prometidas al desarrollo acompañadas de la cancelación de la deuda externa.

- Se convocará rápidamente una cumbre de las Naciones Unidas en las que no se escatimen, como se hizo en el año 2005, los fondos destinados a la erradicación del hambre.

- Considerar rápidamente la inmediata aplicación de fórmulas como las tasas sobre transacciones de divisas, propuesta recientemente de nuevo, bien elaboradas, a las Naciones Unidas, y contenidas en la declaración sobre fuentes innovadoras para el financiamiento de la Iniciativa contra el hambre y la pobreza, suscrita el 24 de septiembre de 2008 en Nueva York por los presidentes Michelle Bachelet, Lula y Rodríguez Zapatero y el ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner.

- Reducción del impacto de catástrofes naturales y provocadas, mediante la puesta en práctica de las Propuestas del Decenio (1989-1999) de las Naciones Unidas y de las recientes disposiciones al respecto de la Unión Europea (GAP), para evitar los efectos de episodios recurrentes (huracanes, inundaciones, incendios, etcétera) que siguen hallando, incluso en los países más desarrollados tecnológicamente, una falta total de preparación con una gran vulnerabilidad social.

- Atención prioritaria a África, eliminando con apremio la vergüenza que representa la explotación en el Congo, en territorio kivu, del coltán (mineral de columbita-tantalita empleado en ordenadores y telefonía móvil), así como de situaciones como la de Angola, con tantas riquezas explotadas, con tanto petróleo y quilates retirados de su subsuelo mientras la población malvive con menos de 2 dólares al día.

En resumen, se trata de facilitar rápidamente el tránsito de una economía de guerra a una economía de desarrollo global.

La sociedad civil tiene ahora la posibilidad -que no se presenta frecuentemente- de favorecer transformaciones radicales. Después de tantos años de desoídas recomendaciones de Casandras, la comunidad intelectual, científica y académica tiene, con tanta serenidad como rigor y firmeza, que hacerse oír. Llega el momento de la exigencia, de la participación activa -que ya puede ser no presencial, haciendo uso de la moderna tecnología de la comunicación como el SMS e Internet- para que los gobernantes sepan que los tiempos de resignación y de silencio han concluido. Que los súbditos se transforman en ciudadanos, los espectadores impasibles en actores, para que tenga lugar un cambio profundo del fondo y de la forma en el ejercicio del poder: la gran transición de una cultura de fuerza e imposición a una cultura de la palabra requiere educación en todos los grados y durante toda la vida; el fomento de la creatividad y diversidad cultural; la promoción de la investigación científica; de la sanidad para todos.

Grandes oportunidades, grandes responsabilidades que deben asumir los ciudadanos que tienen más que aportar al cambio. Ahora, poder ciudadano. Ahora, los pueblos, la gente.

Las crisis son una oportunidad de edificar un mundo nuevo, de volver a situar los principios éticos universales de la justicia, de la democracia genuina. No desperdiciemos las oportunidades. Debemos recordar, todos los días, el sabio aviso de Sófocles: "Cuando las horas decisivas han pasado es inútil correr para alcanzarlas".

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz

Fuente: El País

Otra agenda frente a la crisis, por Esther Vivas y Josep Maria Antentas


La crisis actual, una auténtica crisis sistémica, financiera, económica, social, ecológica, energética y alimentaria, llega después de un largo periodo de ascenso de las resistencias al neoliberalismo y de la crítica al capitalismo global, aunque marcado por las dificultades de los movimientos populares para revertir una correlación de fuerzas global muy desfavorable frente al capital. La crisis no ha hecho más que confirmar la pertinencia de una crítica radical al actual orden de cosas. Francamente, lo que parece difícil hoy no es ser anticapitalista, sino no serlo, aunque obviamente los dirigentes del G-20 reunidos en Washington no lo vean así.

El siglo anterior terminó con la abrupta emergencia del movimiento altermundialista en Seattle en la cumbre de la OMC en noviembre de 1999. Siguió después una fase de crecimiento del movimiento hasta las movilizaciones contra el G-8 en Génova en julio de 2001 y los atentados del 11 de septiembre en New York. Después de algunos titubeos iniciales, en los que el movimiento pareció perder fuelle, la nueva etapa se caracterizó por la centralidad adquirida por la lucha contra la “guerra global permanente”, cuyo cenit fueron las movilizaciones del año 2003 contra la invasión de Irak.

A partir de entonces, entramos en una nueva fase marcada por una pérdida de centralidad de las movilizaciones altermundialistas y de su capacidad aglutinadora y unificadora y de mayor dispersión y fragmentación de las luchas sociales. Aunque la dinámica general de los últimos años ha sido de aumento de las resistencias, estas han sido muy desiguales por todo el mundo y han experimentado dificultades importantes en Europa y Estados Unidos, donde han tenido una lógica globalmente defensiva y han conseguido pocas victorias que permitieran acumular fuerzas de forma sólida. En América Latina, en cambio, se ha producido una crisis profunda del modelo de acumulación neoliberal y un ascenso de los movimientos populares.

Desde el hundimiento de Wall Street han proliferado los discursos acerca de la “refundación del capitalismo”. Los movimientos sociales y las organizaciones populares no deberían tener duda alguna: no se puede esperar gran cosa de la “refundación del capitalismo” patrocinada por Sarkozy, Brown y compañía, más allá de la puesta en marcha de medidas regulatorias del sistema financiero necesarias para su correcto funcionamiento desde el punto de vista de los intereses del capital, y de algunas reformas. Y no parece plausible tampoco que la izquierda “social-liberalizada” mayoritaria, la que ha desregulado, privatizado y flexibilizado por doquier vaya ahora a transformarse en defensora de otro modelo de sociedad. Al contrario, las políticas implementadas ante la crisis van en la línea de “socialización de los costes” y de hacer pagar a los sectores populares la crisis del capital.

La agenda del G-20 no es la de los movimientos populares. Ante los intentos de regulación sistémicos y de dar una salida a la crisis favorable a los intereses del capital es necesario plantear claramente otra agenda, la de una ruptura con el paradigma neoliberal desde una lógica anticapitalista. Es necesario contraponer a la lógica del capital otra totalmente distinta, la del bien común. Pero ello sólo será posible como consecuencia de la movilización social y de la creación de unas correlaciones de fuerzas globales más favorables a los sectores populares. Conviene avanzar en la coordinación de las protestas a escala internacional, nacional y local, y buscar espacios de convergencia y solidaridades para evitar el aislamiento y la fragmentación de las resistencias. Las movilizaciones de este fin de semana en Washington, en varias ciudades del Estado español y en otros lugares del mundo, son un primer intento, aunque débil, de articular una respuesta internacional a la crisis y dar una visibilidad general a muchas luchas particulares en curso.

Ante las falsas “alternativas” inconsistentes, que buscan corregir los “excesos” del sistema y asegurar su viabilidad, hace falta plantear cambios reales. Es el momento de profundizar en las propuestas de alternativas de fondo y radicalizar su contenido. En cierta forma, el impacto de la crisis ha hecho que algunas de las ideas y demandas formuladas por los movimientos alternativos en los últimos años (la Tasa Tobin, la supresión de los paraísos fiscales…) parezcan poca cosa, aunque no lo sean. Se trata ahora, en paralelo a la lucha por la implementación de las mencionadas políticas, de defender medidas concretas frente a la crisis y de plantear de nuevo “grandes propuestas” y poner encima de la mesa alternativas hasta ahora fuera del debate por parecer demasiado lejos de la realidad. Ejemplos de ello son la nacionalización sin indemnización y puesta bajo control público democrático del sistema bancario, la consigna “cero despidos” en empresas con beneficios y que utilizan la crisis como pretexto, una reforma fiscal progresista y un impuesto especial sobre las grandes fortunas para crear un fondo de solidaridad, o el énfasis en el control democrático, público y social de los principales resortes de la economía.

La crisis incrementa el malestar social frente al actual sistema económico, hará aumentar las contradicciones y las resistencias sociales, aunque en clave muy defensiva, y abre posibilidades para la articulación de un proyecto alternativo. Pero al mismo tiempo multiplica los riesgos de un fracaso en este terreno, en términos de mayor desánimo o desmoralización de los sectores populares o de crecimiento de alternativas reaccionarias.

“Otro mundo es posible” ha sido el eslogan, impreciso y genérico, que ha popularizado el movimiento altermundialista. En verdad, como ha recordado alguna vez el filósofo francés Daniel Bensaïd, si es posible no lo sabemos, pero no hay duda de que es absolutamente necesario.

Josep Maria Antentas es Profesor de Sociología de la UAB
Esther Vivas es del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales Universidad Pompeu Fabra
Fuente: Público. Ilustración de Iker Ayestaran

viernes 14 de noviembre de 2008

El Foro Humano Europeo refleja con éxito la gran transformación colectiva en marcha. Crónica de Koldo Aldai

Celebrado en Barcelona bajo el auspicio de la Alianza para una Nueva Humanidad

La misión de ANH es vincular a personas y colectivos imbuidos de un anhelo de transformación personal y social y que desean construir un mundo justo, pacífico y sustentable. La Alianza, que arranca con todo el impulso de Deepak Chopra, trata de encarnar el principio ghandiano de que nosotros mismos hemos de intentar ser el cambio que queremos ver en el mundo. El presupuesto que anima a la Alianza es a la vez sencillo y poderoso: “Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas”.


Comunicar, transformar, inspirar, mejorar, ser, apoyar, conectar… estimular nuestra imaginación colectiva de cara a permitir una transformación global de la conciencia son los grandes objetivos de esta Alianza que poco a poco va también arraigando en nuestra península. Buena prueba fue que para la primera cita europea de la Alianza se eligió Barcelona. En el privilegiado escenario del World Trade Center de la ciudad condal se celebró, con éxito de público y activa participación, este Forum los pasados 7, 8 y 9 de Noviembre.

Redes globales como la Alianza para una nueva Humanidad son indispensables para la construcción de una masa crítica suficiente para el cambio planetario, para la transformación positiva. La Alianza arrancó con su reunión fundacional en Costa Rica, tuvo su segunda cita en Puerto Rico y ahora su tercera a este lado de las aguas, en Barcelona. El Foro concitó sobre todo a gentes de Catalunya y la península, pero había también grupos venidos de los más diversos rincones europeos, así como gentes que habían saltado el océano desde diferentes países americanos. Este gran encuentro de hombres y mujeres de buena voluntad deseosos/as de construir una nueva Tierra, desde la transformación personal, ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo humano diverso que ha sabido conglomerar María Rosario Aoíz. Más de 15 personas han trabajado desde hace un año intensa y desinteresadamente para que este Foro fuera realidad.


Forum, amplio espejo del cambio planetario

El Forum nos ha permitido tomar una conciencia más abarcante de la gran transformación individual y colectivas que ya están en marcha. Tal como aspiraban las organizadoras (la mayoría aplastante del equipo son mujeres), han logrado concitar a líderes de grupos, organizaciones y fundaciones que están llevando a cabo proyectos para el cambio: humanistas, científicos reconocidos, empresarios, expertos en un amplio abanico de disciplinas, líderes sociales, asociaciones comunitarias, artistas, músicos, líderes religiosos y ciudadanos de Barcelona, España y la Comunidad Europea.

Los corazones unidos latieron pues a la vera del mar, en el World Trade Center, junto a los barcos dispuestos a surcar mediterráneos. El compromiso fue sellado por los más de cuatrocientos participantes en los más diversos idiomas, compromiso de servir a la humanidad primero con nuestra actitud de paz y de no violencia, compromiso de no suscitar tensión alguna pase lo que pase. Fue Deepak Chopra el que animó en la reunión a ese voto como la mejor contribución al mundo. Nos pidió a todos los presentes a que en cualquier circunstancia, por dura y difícil que se nos manifieste, mantengamos la paz, nos establezcamos en la no-violencia.

Otros compromisos se habían ido sellando a lo largo de todo el fin de semana, compromisos de un mundo mejor en el ámbito de la salud, la educación, la sostenibilidad, la empresa…, conscientes de que visualizar el nuevo paradigma es concebirlo y por lo tanto comenzar a materializarlo. En todos estos campos se establecieron metas, se visualizaron horizontes con la ayuda de especialistas de primer orden a nivel internacional como Vandana Shiva, Satish Kumar, Federico Mayor Zaragoza, Jorge Carvajal, Jaime Jaramillo, Fred Master, Concha Pinós… entre muchos/as otros/as. Esta fue la suerte del encuentro del Forum Humano Europeo: el poder contar con agentes de cambio y líderes de primer orden en el desarrollo de la conciencia a nivel planetario.

A Barcelona se acercaron a participar en esta intensa cita abierta de la Alianza gentes de los más diversos ámbitos de la actividad humana, pero sobre todo gentes con un gran anhelo de transformación personal y colectiva. La fuerza y la alegría del alma grupal congregada se pudo palpar en muchos de los actos. De nuevo un gran encuentro de genuina y amplia fraternidad; cientos de corazones latiendo al unísono, de almas deseando crecer unidas, servir unidas… A lo largo de todo el fin de semana se palpó riqueza de idiomas, de espiritualidades, de pasados.., pero unidad en metas y objetivos. La magia de lo vivido incapacita a este relator a dar fiel testimonio. De nuevo un teclado impotente, una pantalla callada ante la imposibilidad de narrar lo vivido. De nuevo las palabras cortas, que se sublevan ante la imposibilidad de describir el sagrado gozo de seres humanos de culturas diferentes unidos en torno a superiores ideales.


Gran abanico de participantes


La virtualidad de la cita del Forum es habernos posibilitado el contacto con agentes de cambio de gran arraigo internacional que nos han transmitido la fuerza de sus carismas, el calor de sus corazones, la visión de sus mentes. Todo ello inyectó buenas dosis de fe y entusiasmo entre los asistentes. ¿Quién no lloró cuando visionó el vídeo del rescate de Papa Jaime de los niños de la calle de Bogotá? ¿Quién no se emocionó al verlos ya no vestidos de andrajos, sino de uniforme escolar? ¿Quién no se sorprendió al ver que líderes de empresas están ya haciendo triunfante realidad los más ambiciosos sueños de compañías instauradas sobre la mutua confianza, la transparencia informativa, el incentivo de la creatividad, el principio de emprendimiento de todos los miembros de la misma…?

Vimos educadores volcados en aflorar la esencia y la creatividad de los niños; médicos que saben de cuerpos, pero sobre todo implicados en ayudar a sanar almas. Vimos banca sin usura, al servicio de valores, empresarios que hacen paz en ellos mismos y que irradian paz, líderes de compañías para los que la maternidad es una bendición… Vimos altos funcionarios que arrancan el día con el saludo al sol…; hombres de fortuna, grandes filántropos con genuina pasión por servir al prójimo. Vimos la compasión hecha carne en medio de situaciones límite, mujeres valientes como Concha Pinós entregándolo todo por la causa de los derechos humanos en Birmania. Vimos tanta gente hermosa, con tantos proyectos generosos, de tantos lugares del mundo…, que aquello no podía sino tocar nuestro corazón, ensanchar nuestras miras y estimular nuestra voluntad.

El formato no sólo era de simple escucha, sino que hubo oportunidades para la participación y sobre todo para plantear las iniciativas que cada quien estaba dispuesto a activar en su país. Hasta el último de los presentes llegó esa frase que se extendía de unos a otros cual lema: “Nadie cometió mayor error que el que no hizo nada, pensando que hacia poco”.

Cierto que el aforo y el marco eran elitistas, tan cierto como la voluntad que abriga el comité organizador de hacer cada vez más extensivo todo lo grande que se vivió ese fin de semana en Barcelona. Es cierto que la cuota de inscripción era privativa, que mucha gente que hubiera deseado participar no lo pudo hacer por evidentes razones económicas, tan cierto esto como que el interés de lucro brilló por su absoluta ausencia, tan cierto como que las/os organizadores se dejaron la piel en el empeño, que trabajaron dura y desinteresadamente, que dieron lo mejor de sí por el éxito del encuentro. Así fue: el éxito se consagró. Hay una nueva tierra más cercana tras la cita en el World Trade Center, hay un alma colectiva crecida, unas visiones más concretadas, hay una fe aumentada en favor del “juntos podemos”…

Desde estás líneas manifestar el apoyo a este loable iniciativa que ha logrado concitar a personas de todas las partes del mundo, con el objetivo común de fortalecer una gran alianza por el cambio y así crear una humanidad más sostenible, pacífica y compasiva.

Intenciones y valores de la ANH


Nuestra intención
Crear una alianza de personas basada en la conciencia de la interconectividad de toda la humanidad. Creemos que si suficientes personas comparten el valor de la paz, dejaría de existir la guerra. Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas.
Este cambio ya está sucediendo, ahora se requiere de una masa crítica, que a su vez necesita organización. La meta de la alianza es conectar a individuos, comunidades y grupos a nivel mundial.
La conciencia de unidad no se logra mediante batallas y victorias, sólo puede ser despertada de persona en persona.
Nuestros Valores
La Alianza reconoce como su visión medular, la unidad de toda la vida, y abraza las más nobles aspiraciones de la humanidad, tal y como han sido proclamadas por todas las tradiciones espirituales y humanistas, que hacen un llamado a la compasión y celebración de la vida. Los valores y principios del movimiento emergente de una nueva humanidad y de la Alianza, cuyo propósito es servirle a éste, se fundamentan en el apoyo de leyes, causas, acciones, que favorezcan el respeto por la vida, la dignidad humana, la libertad, el equilibrio ecológico y la paz.
El principio esencial de la Alianza es la conciencia basada en la inseparabilidad de la vida, en donde todo está interconectado, por lo tanto, nuestro bienestar es el bienestar de todos. Creemos que esta conciencia no puede ser pasiva, de lo contrario permanecería irrelevante, tiene que ser expresada para el beneficio de todos a través de un servicio que beneficie la vida de todo ser humano.

Más información del evento : www.anheurope.org
Más información de la Alianza para la Nueva Humanidad: ww.anhglobal.org

Jornadas para Directivos. Resumen de las intervenciones de Koldo Saratxaga y Joaquín Tamames

Una de las actividades que más público concitó en el marco del Forum Humano Europeo fueron las Jornadas para directivos, en las cuales se abordó el tema “Desarrollo social, económico y organizacional”.

Intervención de Koldo Saratxaga

En este seminario era especialmente esperada la intervención de Koldo Saratxaga. Según rezaba la información distribuida sobre el ponente, nos encontrábamos ante “El genio empresarial que sacó de la crisis a los autobuses Irízar. Su caso está en la escuela de Harvard y se basa en apostar por las personas”.

A lo largo de su vibrante exposición Saratxaga expuso su principio fundamental de que la empresa del futuro, en la que prime la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados.

Para el emprendedor vizcaíno, empeñado en cambiar las estructuras empresariales y crear organizaciones sin jerarquías de mando, no hay trabajadores, hay personas; “hay actores que crean y emprenden pero no títeres”. Saratxaga está persuadido de que detrás del éxito hay una serie de “intangibles” como el trabajo en equipo, la satisfacción con el entorno, así como la relación cordial con el cliente.

Para implicarse en un proyecto y trabajar con él, exige transparencia y ética, además de equilibrio salarial y repartición de los beneficios. En esas empresas las “personas” (trabajadores) tienen acceso a todo, “saben de los resultados, de las dificultades, de los aspectos en los que eventualmente hacemos daño…”

El ex-directivo de autobuses Irizar y de otras muchas cooperativas, considera importante que los jóvenes se comuniquen y aprendan a compartir. “¡Que coño haces sólo!” soltó en mitad de un auditorio sorprendido con su discurso heterodoxo, rompedor, casi en un sentido literal de la palabra: “Es preciso tirar tabiques, instalar mesas redondas. Crear vida y mesa en común. La finalidad es compartir: participación, relación entre iguales, liderazgo extensible…Un mundo de relaciones en el que las jerarquías desaparecen. Hasta aquí han llegado”.

En las empresas en las que se implica Saratxaga se comparte hasta el último detalle: “No estamos acostumbrados a la transparencia absoluta”. Sin embargo él bien sabe que no es fácil: “Ni los sindicatos quieren transparencia. Esto no se hace ni en las familias. No estamos educados para la transparencia. Donde yo estoy nadie se abstiene de sus aficiones, pero el trabajo que tiene que salir, sale…”

De cualquier forma uno de los aspectos más revolucionario de este vasco innovador fue el referido a la maternidad. Afirmó, ante la pregunta que desde el público se le realizó al respecto, que la viven con alegría: “Ellas se cogen el tiempo que necesitan. Es su momento clave. No sólo hay que pensar en la cosecha. Es precisa una la visión a largo plazo. Es un proyecto de personas con visión de futuro y el futuro asusta”. Agitadoras también fueron algunas de sus últimas frases: “Si no se caen las organizaciones no habrá cambios” y “Las personas han de sacar lo que tienen y a partir de ahí soñar”.

Intervención de Joaquín Tamames

El directivo de banca y patrono de la Fundación Ananta abundó en la necesidad de reinventarnos a nosotros mismos desde la vivencia de la autenticidad. Según Tamames, los líderes han de tratar de encontrar a su ser y desde él servir. Para ello será preciso mantener una actitud de silencio interior que permita ir descubriendo quines somos en verdad. “Si entendemos que somos un alma, empezaremos a mirarnos desde el alma. Intentemos llevar nuestro interior limpio. Si llevamos el corazón limpio, veremos el mundo limpio. Es preciso buscar el tiempo para limpiar nuestro interior”, fueron algunas de las frases-llave o pensamientos simientes que dejó caer el directivo en medio del auditorio.

Tamames invitó a cuidar y atender primero la empresa más cercana de la vida, empresa de la familia, conscientes de que a partir del buen cuidado de éstas, podemos después atender a más ambiciosas empresas. Subrayó igualmente la necesidad de comprometernos en nuestra propia transformación interior, si de verdad aspiramos a cambiar las instituciones.

Alex Rovira estuvo en su boca durante la disertación. Tamames compartió esas palabras mayúsculas del best-seller internacional que rezan: “Para qué ser budistas si podemos ser Buda, para qué ser cristianos si podemos ser Cristo”.

El conferenciante compartió pautas muy prácticas para aquellos seres que desean ser “agentes de luz” y “llevar la luz más allá de nosotros mismos”. Concretamente sugirió a los hombres y mujeres de empresa congregados a que “cuando contemplemos un avión que surca los cielos, cuando nosotros mismos nos embarcamos en un avión, visualicemos que ese avión lleva la luz allá a donde se dirige”.

Tamames se despidió con otros dos pensamientos simientes muy presentes en su vida y accionar: “Para enriquecerse hay que dar” y “Quien esta limpio de corazón, ríe”


Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

Información relacionada en este blog:
Clausura I Foro Humano Europeo

Vídeo: Deepak Chopra presenta en Barcelona la Alianza para la Nueva Humanidad

Ante el terrorismo financiero, por José Carlos García Fajardo

Mientras los Gobiernos de los países más ricos llaman a los culpables de la crisis para salir de ella, se alzan la sociedad civil y organizaciones internacionales para reclamar el protagonismo que les corresponde.

Ubuntu es una antigua palabra africana para designar humanidad, compartir, cuidar y estar en armonía con toda la creación. El Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil ha publicado un Manifiesto al que nos sumamos de todo corazón. Se trata de expresar los sentimientos de millones de seres humanos y de miles de organizaciones de la sociedad civil ante las propuestas de reuniones internacionales sobre la crisis financiera. Crisis cuyos responsables principales han sido las entidades bancarias, los responsables de fondos de inversión y de los hedge funds, así como las autoridades responsables de vigilar y de controlar las actividades financieras, como los Bancos centrales y la Reserva Federal.

La enorme paradoja que escandaliza a la sociedad civil es que los directivos de esas entidades han cobrado cantidades millonarias durante su catastrófica actividad y muchos han recibido cuantiosas sumas en forma de stock options y de “indemnizaciones” de despido ante el desplome de las finanzas y su imparable repercusión en la economía y en los mercados.

Causa rubor e indignación que los bancos no se fíen unos de otros y no se presten dinero entre ellos. No son dignos de crédito. Son “increíbles”. Hasta los ladrones tienen sus reglas para repartir el botín. Se hunde el crédito, las financiaciones, las industrias y el comercio. Están despidiendo a miles de obreros con el pretexto de Regulación de las plantillas. Lo más sangrante y decepcionante es que los responsables de este terrorismo financiero aguardan a que los llamen para volver a comenzar de nuevo.

Después se preguntan por qué hay comandos suicidas o “piratas” que se alzan contra las flotas pesqueras no somalíes ni africanas que esquilman los caladeros frente a Somalia. Como hicieron con los del Atlántico, Gran Sol, Golfo de Vizcaya, Mediterráneo, Marruecos, Mauritania, Namibia, Chile y Perú. Ahora engañan a la opinión pública con el envío de buques y de aviones de guerra para “proteger” a nuestras flotas pesqueras en el exterminio de millones de bonitos y de atunes, entre otras especies. Estamos confundiendo a las gentes. Las estamos explotando y arrebatándoles la esperanza y, si ya nada tienen que perder, me pregunto por qué no se han alzado contra el orden establecido y dominante. Por todos los medios a su alcance, pues la lucha es desproporcionada. Resuena el grito de Orwell: “Si nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos?

En el Manifiesto expresan preocupación por las graves repercusiones que para la Humanidad va a suponer la explosión del capitalismo neoliberal, una explosión no terminada aún, de un modelo económico que tantas veces habíamos denunciado como injusto y dañino para la sociedad.

Perplejidad porque los protagonistas de que este modelo se haya impuesto durante 25 años, y que el G7 y las Instituciones de Bretton Woods (el FMI y el BM), aparezcan como los salvadores del desastre cuando deberían aparecer como culpables, y asumir las responsabilidades que les correspondan.

Indignación ante la convocatoria de la Cumbre del 14 de noviembre por el Gobierno de Estados Unidos, cuna de las Organizaciones políticamente responsables de lo que sucede. Y porque a la reunión se invite de forma arbitraria y discriminatoria. Como si los países más pobres, que más han sufrido este modelo y más vayan a sufrir las consecuencias del actual descalabro, no tengan nada que decir sobre qué hacer ahora y en el futuro.

Porque no sólo se desaproveche, sino que se “ensombrezca” la Conferencia de Doha sobre la Revisión de la Implementación del Consenso de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo, prevista del 29 de noviembre al 2 de diciembre. Este Consenso tiene un apartado de temas estructurales que, revisado y ampliado, podría contribuir a abrir las puertas hacia un nuevo modelo económico y financiero mundial.

Expresan la convicción de que ha llegado el momento de que la Reforma en profundidad del actual Sistema de Organizaciones Internacionales, siente las bases de una gobernanza democrática mundial que impida que el mundo vuelva a vivir una situación como la actual.

Urge que, en el seno de Naciones Unidas, con la participación de los actores relevantes en la actual coyuntura mundial y también con la participación de la sociedad civil y de los movimientos sociales, se convoque una Conferencia Mundial sobre un Nuevo Sistema Monetario y Financiero Internacional y sus Nuevas Instituciones Democráticas de Gobierno.

Si lo que buscan es imitar al Príncipe de Lampedusa, remover algo para que todo siga igual, la revolución y el caos están servidos.

José Carlos García Fajardo. Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
Manifiesto del Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil Ubuntu

Ante la crisis financiera, no "refundemos" la pobreza

Comunicado de la Alianza Española contra la Pobreza

Ante la próxima reunión del llamado G20 en Washington para analizar la crisis financiera, la Alianza Española contra la Pobreza exige que se modifiquen las bases del sistema financiero internacional teniendo en cuenta las causas que generan crecimiento económico desigual e impiden el desarrollo de países y regiones del planeta.

Las organizaciones que integran la Alianza contra la Pobreza (más de mil ONGD, movimientos sociales, sindicales, religiosos, ecologistas y de sociedad civil en general) consideramos que la reunión del G20 adolece de un gran déficit democrático que la ilegitima para tomar decisiones planetarias, ya que excluye a muchos países que sufren los impactos de la crisis, y carece de representación democrática y ciudadana. Aún así, exigimos a los países que se reunirán el próximo día 15 de Noviembre en la cumbre de Washington que trabajen políticamente para la supresión de todos aquellas estructuras financieras y mecanismos institucionales que han generado un crecimiento económico mundial desigual y precario y han empobrecido a una gran parte de la humanidad en las últimas décadas, esquilmando a su vez el entorno que nos sustenta.

Como venimos denunciando desde hace tiempo, esta situación de crisis acrecienta las dificultades para lograr las metas fijadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, comprometidos por los estados ante Naciones Unidas.

Las reformas que se inicien tras esta reunión deberán modificar las bases del actual sistema financiero internacional y suprimir los mecanismos que han obstaculizado las mejoras sociales y los avances económicos de los países del Sur. Ante todo este nuevo sistema por construir no puede fundamentarse en la impunidad de los movimientos financieros de capitales. Es fundamental si realmente se quiere erradicar la pobreza, fortalecer los derechos humanos, extender la democracia y avanzar hacia la sostenibilidad, que Estados y Organismos Internacionales respeten la plena autonomía de los gobiernos del Sur para establecer sistemas tributarios suficientes y justos que financien los servicios y necesidades públicas demandadas democráticamente por sus poblaciones.

Esta nueva ordenación de las relaciones financieras internacionales debe basarse en la transparencia y prohibir la opacidad como ventaja competitiva de los centros financieros offshore,los llamados paraísos fiscales para la atracción del dinero de la evasión fiscal, la corrupción y la delincuencia económica. Asimismo, deben fijarse internacionalmente unas normas precisas sobre la transparencia que las corporaciones internacionales deberán cumplir en cualquier territorio.

Las medidas que emanen de esta cumbre deben poner coto a la capacidad de acumulación de riqueza por parte de personas, instituciones y países. Esto implica necesariamente medidas que pongan lo social y lo ambiental por encima de lo económico.

Para la Alianza contra la Pobreza es necesario que esta reunión sirva para poner en evidencia que en un mundo donde 1400 millones de personas viven en la pobreza y que se encuentra sumido en una grave crisis ambiental, es preciso que se ponga en marcha con urgencia un proceso inclusivo y abierto con la participación de los gobiernos y la ciudadanía a través de organizaciones representativas para implantar un nuevo sistema financiero internacional justo que responda a los intereses de toda la humanidad, principalmente de aquellas personas y colectivos que más lo necesitan.

Fuente: ATTAC-España
Alianza Española contra la Pobreza

jueves 13 de noviembre de 2008

Comunicado Anillo Solidario de Blogs: ¡Su crisis que la paguen ellos!

Salvar de la crisis a los bancos de Estados Unidos ha costado 700.000 millones de dólares. Cinco veces más de lo que aprobó la ONU para alcanzar los Objetivos del Milenio. Y las ayudas europeas a la banca cuadruplican a las estadounidenses. Hay 1.400 millones de seres humanos que sufren de hambre y pobreza extrema. Anillo Solidario de blogs reclama a la Comunidad internacional que haga al menos el mismo esfuerzo por ellos que el que está realizando para salvar las cuentas de los grandes bancos y aseguradoras.

El próximo día 15 de noviembre los líderes del G-20 se reunirán en Washington a fin de acordar medidas para hacer frente a la crisis financiera.

Coincidiendo con tal fecha, en numerosas ciudades españolas están convocadas concentraciones para reclamar que el coste de dichas medidas no suponga la socialización de unas pérdidas que tiene su exclusivo origen en la especulación bancaria.

Anillo Solidario anima a todos a participar en las citadas concentraciones.

Entendemos además que es el momento de exigir no sólo soluciones justas a los concretos problemas financieros que afectan al denominado primer mundo sino también y sobretodo una reforma integral del actual modelo económico internacional.

El modelo actual no solo presenta riesgos y carencias en una dimensión financiera definida por la concentración de la riqueza y el control económico en unas pocas manos, sino también en las dimensiones medio ambiental, alimentaria y energética pues todas se alimentan de las mismas raíces ideológicas. Lo que está en crisis no es por lo tanto y únicamente la autorregulación de los mercados financieros, sino la propia Globalización neoliberal, caracterizada por la ausencia de límites políticos, económicos, sociales y ecológicos a las actividades del gran capital.


Por todo ello Anillo Solidario entiende que ES POSIBLE, ES NECESARIO Y ES URGENTE la transformación global y profunda de los fundamentos sobre los que se sostiene el modelo económico mundial.

Anillo Solidario entiende que ese nuevo orden económico mundial debe ser:

DEMOCRÁTICO
La toma de decisiones, comenzando por las que afectan a la propia reforma del sistema económico internacional, debe residenciarse en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio deben integrarse en la Organización de Naciones Unidas, que tomará sus decisiones con base en el principio democrático, suprimiéndose el derecho de veto que en la actualidad detenta el Consejo de Seguridad.

LIBRE
Cada Estado tiene derecho a elegir su propio modelo de desarrollo económico, sin que pueda ser presionado a través de programas de ajuste estructural.

Deben cancelarse las negociaciones de Tratados de Libre Comercio e impulsar acuerdos regionales de cooperación económica que tengan como fin el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Todos los pueblos tienen derecho a la soberanía alimentaria, sin que las Instituciones internacionales ni las empresas transnacionales puedan condicionarles en la adopción de sus propias políticas agrarias y alimentarias.

JUSTO
La deuda externa de los pueblos del Sur es ilegítima y aboca a los mismos a un permanente estado de dependencia respecto de los países del Norte. Debe ser por lo tanto anulada sobre la base de la deuda ecológica, humana y comercial que éstos últimos tienen con aquéllos.

Debe establecerse un sistema tributario global que incluya controles sobre los movimientos especulativos de capital.

Es imprescindible igualmente la desaparición inmediata de los paraísos fiscales, así como garantizar la transparencia de los beneficios de las multinacionales dictando criterios internacionales firmes en contabilidad.

El derecho de patentes sobre los productos alimentarios debe suprimirse mientras persista el hambre y la pobreza. Exigimos un compromiso firme para combatir las desigualdades entre mujeres y hombres que persisten en todas las sociedades, así como la discrimación que sufren las personas por motivos de nacionalidad, etnia, orientación sexual o discapacidad, entre otros.

SOSTENIBLE
Deben adoptarse medidas que permitan disminuir el nivel de consumo de los países más industrializados y fomentar el desarrollo sostenible en los países del Sur.

Es necesario que los grandes proyectos e inversiones comerciales tengan como variable básica el respeto al medioambiente.

Debe ofrecerse máxima protección a determinadas zonas como el Amazonas o la Antártida frente a operaciones económicas que dañan irremediablemente sus ecosistemas.

El respeto a los pueblos indígenas como garantes indisponibles de su propio entorno, la inversión pública en la búsqueda de energías limpias y la conservación de los espacios naturales y reservas marinas deben centrar e impulsar cualquier medida que a nivel global se adopte frente al cambio climático.

Desde Anillo Solidario de blogs os pedimos que os suméis a este comunicado.

Frente a un sistema basado en la concentración del poder económico en las oligarquías financieras y las transnacionales, la privatización de los servicios públicos y los comunes y el deterioro medioambiental, Anillo Solidario de blogs apuesta por un nuevo orden económico mundial democrático, libre, justo y sostenible y ¡su crisis que la paguen ellos!

Concentraciones para el 15 de noviembre pincha aquí.

Blogs del anillo solidario adheridos al manifiesto: així ho penso, Comercio Justo, El rincón de Joseca, El Ventano, Enfoca-Enfocate, Entrenómadas, Espiritualidad y Política, De Vuelta y Media, Islas Cies Blog, Kabila, Lápices para la Paz, Luches en Trubia, Miradas del Mundo, Puntos Suspensivos, Rincón Solidario, Sahara Resiste, 14 de abril.